Las personas ocultan la verdad por diversos motivos, por miedo, para evitar conflictos, o para mantener una imagen positiva de sí mismos o una gestión positiva. De igual forma no decir la verdad en un entorno corporativo puede generar desconfianza, pérdidas económicas y afectar la imagen de la empresa, entonces ocultar la verdad, ¿es un riesgo?, la respuesta será un rotundo “si”, y cual sería el precio? Seguramente muy alto y con graves consecuencias.
Por ejemplo, cuando las empresas desarrollan proyectos y tienen los indicios o información que ciertas áreas fueron contaminadas, en muchos de los casos ocultan la verdad y continúan el proyecto, hasta que se filtra la información a la autoridad y está solícita las pruebas de campo. Evidenciada la contaminación entre otras acciones y procesos legales que tenga que asumir la empresa, van a tener que remediar y ello será muy costoso, pero más costoso será la reputación de la empresa. Por supuesto, en medio de todo el proceso estarán los cómplices que tenían conocimiento y a pesar de ello no actuaron en forma transparente.
Otro ejemplo podría ser la obtención de certificados de operatividad de sistemas y equipos, defensa civil, construcción, etc., y con la finalidad de evitar cumplir con los parámetros técnicos que exige la ley y evitar ciertos costos, mentirán indicando que hicieron lo correcto, pero en realidad tomaron el camino corto, esto es el camino de la corrupción. En términos de riesgo, cual será el precio?, seguramente un colapso de estructura, un incendio, un corto circuito; y la consecuencia? podrían ser pérdidas económicas y pérdidas de vidas humanas.
Si en la industria de la alimentación deciden ocultar la verdad de los insumos utilizados, van a generar un gran riesgo de salud y seguramente el precio lo pagarán los consumidores, cuya consecuencia podría ser la pérdida de la vida humana, y con “suerte” los responsables podrían salir ilesos.
Luis Molina
Director Ejecutivo
M&M Security Audit – Consulting Group
www.mymsecurityaudit.com