En principio gobernar no es un negocio, gobernar hace referencia a todos los procesos de gobierno, instituciones, procedimientos y prácticas mediante los que se deciden y regulan los asuntos que atañen al conjunto de la sociedad. Si ello es correcto, ¿cuales son los riesgos?
Cuando la decisión es servir y no servirse, ser transparente, correcto, actuar con legalidad y no permitir corrupción en ninguna de su formas, no debería existir el riesgo, sin embargo, si muchas personas individualmente forman sus partidos político para conseguir seguidores y lo convierten en una herramienta de negociación con el partido político dominante, no se genera un riesgo, se generan muchos riesgos al país y con ello afectará a la empresas privadas y a las personas de a pie.
Al contar con este mecanismo de negociación, van a canjear los votos por puestos relevantes en cada estamento del estado, por tanto, llegarán personas sin mucha formación académica ni valores que esperan aprovechar esas posiciones para obstruir proyectos con la finalidad de destrabarlos vía un beneficio económico, o facilitarlo porque hay un beneficio propio o de terceros que lo beneficiarán por brindar esa facilidad, y en ese proceso, por negocios colectivos, aparecerán las asociaciones para delinquir.
Trabar los proyectos tienen una serie de caminos utilizados por estas personas, desde la burocracia de permisos, infinitas reuniones para acuerdos, interpretaciones de las leyes, tiempos excesivos en sus respuestas y en medio de ello, pérdidas económicas de los inversores, y desinterés en invertir. Este riesgo generado como consecuencia de lo inicialmente comentado, obliga a que las empresas tengan que invertir en estudios de abogados para atender reuniones con estamentos del estado con la finalidad de evitar los abusos por los vacíos legales o políticos.
Luis Molina
Director Ejecutivo
M&M Security Audit – Consulting Group
www.mymsecurityaudit.com